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  • Piel Alterna

Bestiarios cotidianos

Notas mínimas sobre fragilidades


Texto y fotografía: Virginia Mesías


Los Bestiarios son, en la literatura medieval, colecciones de relatos, descripciones e imágenes de animales reales o fantásticos; obras en las que se presenta una amplia nómina de animales a los que se confiere una significación alegórica o se les convierte en símbolos de una determinada virtud. Dice Fidel Sclavo en “El elefante y la hormiga. Un bestiario” que la función de estos libros era marcar el territorio de los miedos y exorcizarlos de la siguiente manera: reunir todos los monstruos en un libro, para encerrarlos allí, como quien oculta sus fantasmas en un lugar determinado. (…) La pasión por lo extraño, lo maravilloso, lo inusitado, lo mítico, no se contradice con la repulsión que genera el monstruo… Además de lo anómalo y repugnante, representan el cauce por el que circulan los sueños de la huida.


Estas son crónicas íntimas de una vida común, como la de ustedes, ustedes que saben también que los monstruos están ahí, acá. Se sientan con nosotros cuando cierra el día y comienza la noche, nos toman de la mano, nos escuchan, duermen en la misma almohada. Y a la mañana se mantienen durante el café, mientras dura ese tiempo sin vigilia aún, el tiempo en que los escribo. Para no olvidar peligros, para saber qué piedras se instalan en el pecho, en el estómago, en el cuerpo.



Son apuntes del día. Debilidades cotidianas. Todo lo que no puedo salvar, todo lo que se me escapa y escribo para que el polvo no se lo lleve, y a mi con él, con ellos. Registros de aquello que despierta conmigo y se dispersa en las horas, en el hábito de vivir como me enseñaron: salir, trabajar, estar bien, tener amigos, cuidar la familia, sonreír. Después vuelven. Ellos siempre vuelven. Son las amenazas que nos cercan. Y ellos no nos abandonan. Porque los deseamos, muy oculto, los deseamos.



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