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  • Foto del escritorPiel Alterna

Lilith y Rebeca Linke encarnan en editorial y revista

Texto: Virginia Mesías

Ilustración: Jénifer Barolin Pilón

Versos en Vena



Siempre me resultó compleja la palabra familia, no es liviana ni pasajera, me suena a mandato social ineludible, por eso me gusta utilizarla en sentido amplio o metafórico, en relación a grupos que establecen lazos de afecto, intereses y reciprocidad sin necesidad de alcanzar la sangre. Pienso en la familia de proyectos impulsados por mujeres que involucran las letras, hoy traigo solo dos —sé de varios más—: una editorial con nombre literario y una revista con título mitológico: Rebeca Linke Editoras y Espacio Lilith; no es azar que ambos personajes se desvían del lugar asignado, se van, viajan y despiertan sus deseos —y los nuestros—.

El grupo responsable de Rebeca Linke Editoras está integrado por Graciela Franco, María del Carmen González y Patricia Núñez, las tres son profesoras de literatura. Las invito una tarde a casa para el té y conversamos, sé que mis preguntas tienen tanta relación con ellas como con Piel Alterna, nunca somos inocentes con nuestras interrogantes. Comienzo por el nombre de la editorial y su elección, por la literatura uruguaya y La mujer desnuda, me explican que tienen recuerdos diversos sobre cómo nació el proyecto: las tres se conocían de un liceo de educación secundaria en Montevideo, pero fue en la Maestría en Literatura Latinoamericana de la Facultad de Humanidades (generación 2001) donde comenzaron el vínculo, allí entraron a otro mundo, me comentan, ingresaron con más fuerza al tema de los feminismos y de la literatura por fuera del canon. «Yo fui feminista desde que nací», aclara Graciela, y en esa línea agregan que no hubo una explicitación para que fuera una editorial de mujeres, pero no se les ocurrió un integrante varón, fue natural y también tenía que ver con la profesión docente en la que un alto porcentaje es femenino. Sí hubo una mayor conciencia del trabajo a realizar a partir de la elección del nombre, dice Patricia, y puntualiza: «Cuánto trabajamos los docentes y cómo ese resultado no queda en un libro». A su vez, la tesis de maestría de Graciela fue justamente sobre Armonía Somers y ella misma plantea que «fue central el concepto de Gradiva para la elección, la que camina, la que anda». Y cuando buscaban el nombre, Graciela dijo «Rebeca Linke» y, como la editorial les «implica otra cabeza, diferente a la que ponemos para las clases, es simbólicamente un cortarse la cabeza para hacer otras cosas», completa la idea Patricia.

«La primera tarea que nos convocó fue la de reunir y publicar la obra de Circe Maia que estaba dispersa», explica Carmen. «Su visibilización fue nuestra tarea fundamental e importantísima de manera que fue reconocida internacionalmente», agrega Graciela; Carmen continúa reflexionando sobre esta decisión tan ambiciosa tomada el mismo año en que la editorial nacía: Obra poética de Circe Maia gana en 2017 el premio de la Cámara del Libro, reconociéndolo como el mejor libro del período 1978-2017 y es muy significativo, me dicen, porque Rebeca Linke no integraba la Cámara. Luego vendrán varias publicaciones de autoras uruguayas, entre ellas: Beatriz Flores Silva, Alicia Migdal, Teresa Porzecanski.

Pregunto por la distribución de las tareas, por el área de diseño y corrección de textos, me explican que al principio buscaron dentro de sus familias los diseñadores tanto de tapa como de interior y así llegaron Erik Schou y Álvaro Rivoir; una de las líneas de trabajo de la editorial es la participación de los autores en el diseño con sus sugerencias y, en cuanto a la corrección de estilo, es una tarea que ellas mismas realizan. También me interesa el tema económico, si la editorial es redituable y Carmen afirma que «el aspecto financiero es el más flojo, una editorial que publica 300 ejemplares no es negocio, […] tenemos un perfil atípico, ya que podemos pasar tiempo sin producir» así destaca el valor del trabajo sostenido dado que han publicado 41 títulos desde 2007 sin tener una dedicación total a la editorial. Sobre el final, voy con la pregunta que siento delicada: si han pensado en dejar el proyecto ya que es esfuerzo y dedicación sin ganancia económica, me responden que sí, que varias veces pensaron en cerrarla, pero, concluye Patricia, «cada vez que Rebeca Linke iba morir aparecía algo, algún nuevo proyecto y la salvaba».

Lilith (Laboratorio Cultural) es una revista digital que se inicia en diciembre del año 2020 dirigida por mujeres interesadas en la difusión cultural y artística de corte feminista. Yisel Espinosa me recibe en su casa y me cuenta que, cuando tuvo la idea, pensó: «Hoy en día no se necesita mucho para crear una revista, es cuestión de empezar» y para armar el equipo pensó en su hermana, Yovana Espinosa, a quien le gusta la literatura y, a su vez, como quería la publicación cargada visualmente, convocó a Agustina Montenegro, amiga de la carrera en Arquitectura, quien se encargaría de las ilustraciones.

Yisel plantea que, durante el liceo y la facultad, no le enseñaron artistas o autoras mujeres y se dijo: «Creemos un espacio, una revista que visibilice, que ponga en el lugar a todas esas mujeres que han sido parte en la historia del arte». Así incluyó en el proyecto arquitectura, filosofía, intereses, gustos: «Una especie de militancia». Los medios para realizarla impresa no estaban y decidieron que fuera digital; comenzaron con la idea, el nombre, los colores, pensaron en diferentes disciplinas: literatura, fotografía, música, arquitectura, pintura y cine, por cada disciplina presentarían en cada número dos artistas, pero vieron que era un trabajo importante y allí incorporaron dos amigas más: Jenifer Barolín, que estudió bellas artes, y Belén Long que es docente en comunicación visual y plástica, quienes también se ocuparían de las ilustraciones; a su vez, Anabella Dominicci participó de las tres primeras ediciones. Como Agustina se encuentra en España, Belén en Canelones y Jenifer en Colonia, se reúnen por Zoom y la mayor parte del intercambio es vía WhatsApp. Yisel y su hermana viven en Montevideo y son quienes escriben la información sobre las artistas, sus biografías desde una perspectiva feminista haciendo hincapié en los detalles particulares de cada una «Y, sí, siempre aparece alguna opinión nuestra, es inevitable», apunta Yisel.

Comenzaron con tres publicaciones al año: abril, agosto y diciembre. Este año serán solo dos: en julio y diciembre. La revista se arma en un PDF y se accede a ella en Linktree, «la página web —me explica Yisel— es un pendiente». La intención es presentar en cada edición alguna artista uruguaya; otra, de ascendencia afro; otra, desde las disidencias sexogenéricas, y otra, vinculada a las diferencias de clases sociales. Se preocupan por buscar la mayor cantidad de fuentes para comparar los datos ya que la información la extraen de internet. En la edición n.° 5 (abril, 2022) incorporaron entrevistas y, a su vez, la revista tiene un canal en YouTube que comenzó en el año 2021 con pódcast «para contar un poco más, está la percepción de que la gente lee cada vez menos y mira videos y se informa por los pódcast». El canal no tiene necesariamente el mismo contenido que la revista, hablan de temas en relación al arte y el feminismo con un programa al mes.

Le pregunto sobre la recepción del público y me responde Yisel que a veces reciben comentarios, pero cómo medir el alcance que tienen «también es un debe como poder interactuar más con la gente». También llego al final con la misma inquietud: para qué seguir adelante si no se recibe ningún pago por el trabajo y me dice segura: «Me da tremenda satisfacción todo lo que estamos aportando a esa construcción de la historia del arte con tantas artistas que han sido negadas o invisibilizadas, ahora que cualquier cosa que subís a la red queda allí, es como un regalo que entregamos, conocí un montón de artistas en estas investigaciones que no puedo creer que no nos hayan contado».

El encuentro con estos proyectos puede darse a través de:




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