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  • Foto del escritorPiel Alterna

El hogar es el lugar donde se escucha la música de uno mismo

Texto por Sergio De León¹

Fotografía Mariela Benítez

Esquinas del Arte



El hogar es el lugar adonde ir, adonde volver, adonde quedarse escondido.

Es un lugar fuerte y frágil como un huevo. Lo telúrico y lo espiritual. Es el lugar donde después de comer un puchero, soñar y bañarse en una ducha, es posible escuchar la música de uno mismo.

Es un abismo seguro, es un centro gravitacional de todos mis fragmentos psíquicos.

Tiene una antigüedad que excede mi tiempo y una profundidad ancestral que requiere de un espacio físico y su respectivo pago de alquiler.

Mi hogar es un nido al que llega el sol. Hay otros nidos alrededor, una vecindad de nidos.

El hogar puede ser también comunitario. El hogar comunitario es algo difícil, trabajoso, requiere de tiempo.


Durante la pandemia, tuve más tiempo y experimenté eso de que el hogar se puede extender, experimenté el ensanchamiento de un territorio de política afectiva hacia otro nido, el que tenía al lado. El nido de Nieves.

Nieves es mi vecina más vieja, en todo sentido. Acaba de cumplir 92 años y desde hace dieciocho vivimos pegados, balcón con balcón, en la Ciudad Vieja de Montevideo.

Creía conocerla. Durante el confinamiento del 2020 intensificamos nuestra relación tanto que se diluyeron los límites entre su hogar y el mío.

Desde nuestros balcones contiguos, Nieves y yo vemos entrar y salir los barcos del Puerto, vemos ponerse el sol detrás del Cerro.

Una madrugada de marzo de 2020, sin poder dormir, salí a mi balcón. Para mi sorpresa, Nieves estaba en el suyo, también, desvelada. Poco después, sabría que además estaba triste.

Estaba perdiendo el mundo de las imágenes, cada vez veía menos y desde hacía unos pocos y largos días estaba perdiendo también el mundo de la calle, el de las casas de sus amigas, el de las clases de pintura, el de las noches de cenas y vinos por ahí.

Debíamos estar encerrados, confinados, a propósito de un virus nuevo que acababa de llegar al mundo.

Me hablaba en un tono confesional, en voz baja, como para que los vecinos no escucharan. Estaba angustiada, tenía miedo.

Sentía que no ver y no poder salir era un doble encierro. Me preguntó si yo no sentía, también, esa sensación de final en el aire.

Me señaló el Cerro sin poder verlo, pero sabiendo que estaba.

Que le gustaba mucho el Cerro, me dijo.

Cuando ella tenía veinte y pocos años, se había enamorado de un italiano anarquista que la llevaba a ver el atardecer a la Fortaleza, y allá tomaban vino y comían duraznos.

El italiano un día tuvo que irse a trabajar a Brasil y le pidió que se fuera con él.

Me dijo que no había tenido el coraje de irse con aquel amor, esa era la única cosa de la que se arrepentía.

El tiempo se había suspendido en aquella penumbra, y todo lo que decía levantaba bellas e íntimas imágenes.

El hogar también es un paisaje. Compartir un paisaje en intimidad con Nieves ha sido una forma de extender el hogar hacia un barrio, no solo a nuestro barrio, la Ciudad Vieja, sino extenderlo mucho más allá, hasta nuestro horizonte: el Cerro de Montevideo.

No se trata solo del paisaje, sino de las historias de vida contenidas en él. Un hogar, el propio o el comunitario, está inevitablemente poblado de historias, poblado de lo vivido y sentido allí.

La pertenencia a la ciudad intensifica la idea de hogar, contrariamente a ese sentimiento tan incómodo para mí, que es el sentirme extranjero.

Ser un extranjero es estar lejos del hogar. El hogar siempre es un nido desde donde ver un paisaje y reconocerse en las historias contenidas en él.

El hogar es el mejor lugar para enfermarse, curarse, e incluso el mejor lugar para morir. Antes vivir.



______________

¹ Sergio De León nació en Ismael Cortinas departamento de Flores el 16 de abril de 1971. Actualmente trabaja como docente en el Taller de Realización de la Licenciatura en Lenguajes y Medios Audiovisuales de Bellas Artes, Udelar. Ha sido asistente de dirección y director de producción por más de veinte años.

Ha trabajado, entre otros directores, con: Aldo Garay, Álvaro Brechner, César Charlone, Beatriz Flores Silva, Daniel Hendler, Agustín Toscano, Manolo Nieto, Agustín Banchero. También ha sido docente en varias universidades en Uruguay y en la EICTV, en Cuba. Con su Productora Vislumbre ha producido y dirigido las películas documentales: Nieves florecida en astros (2022) y La intención del colibrí (2019).La intención del colibrí obtuvo el Primer Premio a Mejor Película en el Festival Detour del Uruguay en 2019 y el Premio de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay a Mejor Documental Uruguayo 2020.La intención del colibrí ha sido seleccionada en los siguientes Festivales: La Semana del Documental del DocMontevideo, Llamale H, Atlantic Doc, Festival Detour del Uruguay, Festival Asterisco Argentina, Festival Bio Bio Chile, Festival de Cine Latinoamericano de Trieste Italia y en el Vancouver Film Festival Canadá. Siempre vuelven es su ópera prima como director de ficción, actualmente en etapa de desarrollo. Producción de Micaela Solé. Cordón Films.


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